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La riada del siglo XXI. Diez días después

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Es domingo 10 noviembre. Han pasado 12 días desde el fatídico 29/10. Casi dos semanas centrados en limpiar, quitar barro, trastos. Tras la limpieza del bajo y del garaje de mis padres, llegaba el turno de ampliar alcance, de ayudar en otros sitios y sumarse a la limpieza del garaje del edificio. Un infierno en toda regla. Quitando el barro con palas y capazos, subiendo y bajando la rampa de entrada sin parar, sin luz, sin aire y prácticamente sin oxígeno. Ahí ya totalmente equipados econ EPIs, mascarillas, guantes y todo lo necesario. Cansancio extremo. El día anterior nos juntamos alrededor de 100 personas, la mayor parte voluntarios. Brutal. En una mañana conseguimos quitar todo el barro y adelantar mucho el trabajo. Acabo el día extenuado. Llevo una semana con mucho dolor en la mano y llego a dudar de si se ha infectado. De hecho, unos días antes voy a Urgencias para descartar daños más graves. Con el paso de las semanas averiguaré lo que ya intuía, que no estoy acostumbrado a traba...

La riada del siglo XXI. El barro infinito

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Pasan los días y seguimos limpiando. Las primeras horas mañanas las pasamos adecentando el bajo y a mediodía nos vamos a casa de mis padres a ayudarles a limpiar el garaje. Me sorprende mucho la cantidad de gente voluntaria de todos los lugares de España que viene a ayudarnos. Es brutal. Vienen sin un plan establecido, ofreciendo ayuda por cada casa y echando una mano donde se les necesita. Hoy, casi 1 mes y medio después, se me sigue poniendo la piel de gallina al recordarlo. Me sorprende también que no veo a nadie de las Fuerzas del Estado. Solo bomberos achicando agua, pero ningún policía, ni militares, ni unidades de emergencia. Prácticamente la primera semana son solo los voluntarios los que nos ayudan a sacar adelante la situación. Mientras tanto, los políticos siguen echándose las culpas unos a los otros, pero ninguno es capaz de tomar el mando y enviar la ayuda necesaria. Afortunadamente mi hermano en Guadassuar no le ha llegado entrar el agua y viene a partir del segundo día a...

La riada del siglo XXI. El día después (30/10/24)

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Es miércoles 30 de octubre. Son las 7.00. Me levanto y voy corriendo a la ventana. Está aun amaneciendo, pero ya se empieza a vislumbrar en la calle un panorama desolador. La riada por fin ha bajado (empezó a bajar a las 5.30) y ya se empieza a ver la magnitud del desastre. En la calle se ven coches empotrados, puertas de garajes reventadas y las primeras personas que empiezan a bajar a revisar los daños. No tengo botas de agua, así que bajo con bermudas y las zapatillas. Bajo por las escaleras y llego al rellano de la entrada, que sigue siendo una piscina de agua hasta más allá de los tobillos. Salgo fuera y solo veo barro y destrucción. Veo en las paredes la marca del agua y veo que ha llegado a alrededor de 1,50. La devastación es enorme. En la calle Cervantes, un poco delante del bajo, hay coches amontonados uno encima del otro, casi dentro de las casas o de los garajes en algunos casos.  Llego al bajo y me tranquiliza ver que hay un coche que se ha quedado a un dedo de la puer...

Un día que durará años (29/10/24). La riada del siglo XXI

Es martes 29 de octubre de 2024. Desde hace unos días, hay varios avisos meteorológicos que anuncian lluvias y tormentas muy fuertes. AEMET ha decretado alerta roja en la provincia de Valencia y Nando, de la METEOPOBLE, uno de mis referentes en la predicción del tiempo, lleva una semana avisando incluso de la similitud de esta DANA con la que se produjo en la pantanada de Tous de 1982. A priori, parece que la cosa puede ser seria. Por mi parte, ante toda esta situación, opto por teletrabajar. Justo tenía dentista, pero siempre que llueve se lía en Valencia, por lo que decido quedarme en casa. Además, en Algemesí, han cancelado las clases de los niños ante la previsión meteorológica. Por tanto, nosotros estamos los cuatro en casa. Recuerdo el lunes por la tarde comentar el tema con mi prima Ángela y decirle que seguro que anulaban las clases y que después, como pasa tantas veces, no caería una sola gota.  No voy a contar la cronología de cómo sucedieron ese día las lluvias ya que es...