Un día que durará años (29/10/24). La riada del siglo XXI
Es martes 29 de octubre de 2024. Desde hace unos días, hay varios avisos meteorológicos que anuncian lluvias y tormentas muy fuertes. AEMET ha decretado alerta roja en la provincia de Valencia y Nando, de la METEOPOBLE, uno de mis referentes en la predicción del tiempo, lleva una semana avisando incluso de la similitud de esta DANA con la que se produjo en la pantanada de Tous de 1982. A priori, parece que la cosa puede ser seria.
Por mi parte, ante toda esta situación, opto por teletrabajar. Justo tenía dentista, pero siempre que llueve se lía en Valencia, por lo que decido quedarme en casa. Además, en Algemesí, han cancelado las clases de los niños ante la previsión meteorológica. Por tanto, nosotros estamos los cuatro en casa. Recuerdo el lunes por la tarde comentar el tema con mi prima Ángela y decirle que seguro que anulaban las clases y que después, como pasa tantas veces, no caería una sola gota.
No voy a contar la cronología de cómo sucedieron ese día las lluvias ya que está publicado en mil sitios. El foco es contar cómo lo viví yo. El día empieza nublado en Algemesí, pero sin lluvia. Sin embargo, en regiones más interiores de Valencia está lloviendo con muchas fuerza y empiezan a llegar noticias de algunos desaparecidos. Siguen llegando noticias y videos escalofriantes de zonas de Valencia. Entre ellas algunos vídeos del río Magro, que está más lleno que nunca. Sin embargo, en Algemesí sigue sin llover. Recuerdo a mediodía, sobre las 14.00, decirle a los niños si quieren ir a ver el río. Más o menos a esa hora,se publica un video del alcalde desde el puente que va a los Maristas, con el río casi tocando el puente, prohibiendo a los vecinos acercarse y anunciando que río está a punto de desbordarse. Sin embargo, dice que en caso de desbordarse, lo hará por la margen derecha y a la altura del colegio, donde hay fundamentalmente campos. Por tanto, parece que no hay riesgo de mayores problemas.
A partir de ahí, el tema empieza a complicarse. A partir de las 15.00 empieza a llover intensamente. Con una intensidad y duración que no he visto nunca en Algemesí. Según Inforatge, en dos horas cayeron casi 180 litros por metro cuadrado, que se incrementaron hasta los 250 litros en las horas siguientes.
Alrededor de las 17.30 decido bajar al garage del edificio a quitar el coche y ponerlo en el bajo, que está un poco más alto que la altura de la calle y así evitar sustos. Patri me lo llevaba diciendo todo el día, así que finalmente decido hacerle caso. Lo dejo en la parte de la entrada y no me preocupo mucho más de adelantarlos o de poner cosas en alto. Sigue lloviendo y la calle está ya con mucha agua.
A las 18.40 empieza a cambiar el color de los charcos. De repente, empieza a venir agua marrón, que rápidamente comprendemos que viene del río. En pocos minutos empieza a inundar la calle. Viendo la situación y entendiendo que puede llegar a entrar al bajo, decido bajar con toallas para tratar de evitar que entre. Realmente en ese momento seguimos pensando que no subirá mucho más. Estamos en la parte alta del pueblo y lo normal es que el agua siga su curso hacia abajo.
Una vez en la calle, veo que el agua va ya me llega casi por las rodillas. Voy caminando por la acera pegado a la pared, pero han aparcado coches en la acera y tengo que salir a la calle para seguir avanzando. Trato de rodear el coche que está aparcado delante, pero la fuerza del agua es muy grande y me entran las dudas. Afortunadamente, decido volverme a casa, pero, ahora sí, con el miedo en el cuerpo ante lo que pueda pasar.
Seguimos observando por las ventanas cómo va subiendo el nivel y alcanzando los coches. Los niños están 'flipando' con lo que ven. Es algo que no olvidaremos nunca. Alrededor de las 20 se va la luz de la calle y nos impide ver bien la magnitud del desastre. El móvil echa humo con videos de diferentes calles del pueblo y como el agua ha convertido los coches en bolas de billar que van chocando entre ellos y con las casas, creando obstáculos para el avance del río y haciendo aun más complicado el panorama. Las horas siguientes son de angustia viendo como sigue subiendo el nivel del río en que se han convertido las calles y viendo noticias de otras partes de Valencia, fundamentalmente municipios del Horta Sud (Paiporta, Picanya, Alfafar, Massanassa, Catarroja, Sedaví, Albal, ...) en los que ha habido un desbordamiento de un barranco y ha producido una auténtica masacre. El agua ha inundado la Pista de Silla y hay gente pidiendo ayuda en todos lados, incapaz de combatir la fuerza del agua.
Está claro que la situación es caótica y que puede haber muertos. Sin embargo, en mi caso, y seguramente en el de mucha gente, seguíamos sin ser muy conscientes del grado de devastación que se estaba alcanzando. Viviendo en un tercero, teníamos la tranquilidad de estar seguros, aunque con la inquietud de lo que nos depararía el día siguiente.
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